Y desde entonces también hay que jugar bien

Cuando la desconocida Holanda se convierte en potencia futbolística a comienzos de los 70, la WM había dejado paso al catenaccio. Se había pasado de los 5 delanteros a los 3 atacantes, eso sí muy lejos del único delantero del habitual en nuestros días 4-2-3-1. El caso es que en aquel país de las flores y el queso, se comienza a practicar un fútbol distinto al habitual, primero por medio de sus clubes y luego trasladado a su selección, debido a un gurú Rinus Michels.Al igual que sucediera con el Wonderteam de Sindelar y la Hungría de oro, Holanda jamás lograría ganar un Mundial. Dio igual. Michels, en más de una ocasión no dudo en reconocer que Holanda no fue la primera en practicar el fútbol que a él le gustaba, sino que antes estos equipos le habían enseñado el camino.

Pero La Naranja Mecánica tenía un sistema completamente nuevo a lo visto hasta entonces. Basándose en un 3-4-3 flexible, se establecia un sistema rotativo en el que los jugadores no tenían posición fija. La clave era que todos atacaban y todos defendían.

Sin menospreciar a los Van Hanegem, Van der Kherkof o Jansen, la base de aquella Holanda era el tres veces campeón de Europa Ajax de Amsterdam. Suurbier, Krol, Neeskens, Rep, Keizer, Haan, Hulhosff y Resenbrick, el hijo pródigo…pero por encima de todos estaba un genio, Johan Cruyff. El Flaco era un delantero de movilidad extraordinaria que hacía sangría entre los defensas debido a sus desmarques entre líneas.

Un periodista brasileño lo llamó “la desorganización organizada”. Holanda desplegaba un fútbol rápido, dinámico, ofensivo, con un sistema defensivo que aplicaba de cine el fuera de juego, desplegándose y replegándose vertiginosamente en abanico. Todos tocaban la misma música y Cruyff era el director de orquesta y el músico de fila –trabajaba más que nadie-, de una máquina en la que quizás solo chirriaba su guardameta.

En aquel Mundial del 74, dejaron para el recuerdo el que es considerado mayor exhibición técnica de la historia del fútbol por la mayoría de los especialistas, un fabuloso 4-0 a Argentina que provocó que los sudamericanos totalmente desquiciados se dedicaran a dar patadas fruto de la desesperación…cuando apenas se había cumplido el primer cuarto de hora.

Jamás se practicó y jamás se practicará fútbol como aquel. Tenía el descaro ofensivo de antaño y la solidaridad y presencia física del actual. Eso sí, desde aquella y como dijo Cruyff; “si quieres pasar a la historia no vale solo con ganar, hay que jugar bien.”

 

 

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